
Imagina tu vida como una gran pirámide de botes de pepinillos. Cada bote se corresponde con aspecto de la vida de cada uno.
Y por leyes propias de la física/equilibrio, según el bote que cojas, se pueden caer algunos. Pero eso no es malo del todo, si se te caen unos cuantos botes encima, siempre puedes lavar tu ropa y salir renovado del pequeño accidente.
Lo que no puedes hacer es coger un bote de la base, pues sabes que se te puede caer gran parte de la pirámide o lo que es peor, quitar el bote maestro que hará que se te desmorone la pirámide.
Según la persona y la manera de afrontar sus problemas, puede cambiar el contenido de los botes y en vez de pepinillos puede ser algo más pegajoso y difícil de quitar como puede ser el caramelo líquido.
Por lo tanto, este tipo de personas más propensas a que se “les venga el mundo encima” tendrán que andarse con más ojos para evitar accidentes con su pirámide de botes.
Finalizando, y remarcando al mismo tiempo: NUNCA TOQUES EL BOTE MAESTRO.
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